De la formación disciplinar a la transdisciplinar del contador público.
Si se considera a los estudiantes como individuos
con diversas necesidades, se podrá señalar que entre sus principales carencias se encuentra la educación donde se forman a personas capaces de enfrentarse a
una realidad compleja. Entonces la enseñanza se convierte en un tema de interés
pues de ella acarrea la capacidad o incapacidad para enfrentar los retos de una
vida laboral.
La persona por naturaleza no es un ser solitario,
por lo inverso es un ser integral, desde la perspectiva de la tendencia compleja, la cual el individuo debe
estar conformado por conocimientos, aptitudes y la actitudes. Sin embargo, la
formación académica que otorgan las instituciones educativas superiores segmentan
estos elementos al fomentar el desarrollo de una sola parte; la predisposición
de las universidades podría ser tutelada a la parte del discernimiento, en
otras se fomentan la técnica para resolver dificultades y finalmente a las actitudes
para enfrentar diversas situaciones.
El punto de vista del mundo presente del estudiante
debería ser idóneo de concebir su entorno y los hechos de forma completo, saber
que un hecho da lugar a otro y éste a su vez es causante de otro y así recíprocamente.
Es decir, en una forma transdisciplinarias, en el que su beneficio es la
dinámica del quehacer apuntada en distintos niveles de la realidad, y se apoya
en la objetividad y percepción de diferentes niveles de realidad, en la aparición
de nuevas lógicas y en el acontecimiento de la complejidad.
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